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Resiliencia

Actualizado: 6 de mar de 2018

Sobre el éxito y fracaso

Escuche esta palabra hace años. No significaba nada para mí, así que googlee y me encontré varias cosas…


“Capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas”

“Capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas”



Toda mi vida ha sido una constante lucha para demostrarme y demostrar al mundo que podía alcanzar lo que me proponía. De niño tuve ADD (atención déficit disorder), lo que me hacía ser extremadamente movido, inquieto, curioso, preguntón, desesperado, observador, sensible e intuitivo. Y también disperso, con dificultad de concentración entre otras muchas cosas. Esto me obligó a tener que hacer siempre un sobre esfuerzo en un modelo educativo donde la memoria y la estructura eran la regla.Entonces me cayó el veinte que esa palabra rara llamada resiliencia, aunque no se le llamaba así en esa época, la comprendía perfectamente bien, de hecho, la vivía todos los días. Le solía llamar perseverancia o tenacidad, a veces necedad.


Durante mucho tiempo pensé que resiliencia era sinónimo de lucha, enfrentamiento, perseverancia, voluntad, trabajo duro, exigencia, responsabilidad, etc etc. Todas esas palabras implicaban esfuerzo y sacrificio. Y si, ciertamente, así era. Toda la vida tuve que luchar frente a esa adversidad.


Fui creciendo y me hice fuerte. Esa capacidad de superación y de lidiar con la adversidad empezó a ser mi adn natural. Dejé mi ciudad natal, dejé mi país, tuve una amplia variedad de trabajos, en varias industrias en varios países con muchos retos y desafíos. Me casé, tuve maravillosos hijos. Podría decirse que había llegado a mis cuarenta y pocos a la cúspide con la que uno sueña cuando es joven.

Mi última experiencia profesional dentro del mundo corporativo fue determinante para mis decisiones futuras.


Quién hoy es mi amigo y socio, en esa época cabeza de una reconocida institución financiera, me invito a una fascinante aventura. Crear un banco para personas de bajos recursos económicos basándonos en tecnología. Curioso, porque no sabía nada ni de banca ni de tecnología, aunque si sabía mucho de personas, de seres humanos, de motivadores para hacer o no hacer cosas, de marcas, de innovación de disrupción, de equipos de trabajo diversos y talentosos. Hoy le doy las gracias a él por creer en mí. Sin duda un hombre visionario, muy atípico en el mundo de la banca.

Después de destilar un modelo de negocio fascinante, no pudimos llevarlo a cabo ya que la compañía fue vendida.


La resiliencia apenas empezaba, pero aún no lo sabía.


En ese momento me planteo si regresar o no al mundo corporativo.

Coincide esta difícil decisión con un accidente de tráfico y con dificultades familiares.


Vaya, una catarsis total.


Después de muchas vueltas, hago caso a mi corazón, desoigo todos los consejos y decido dejar el cómodo mundo corporativo y emprender.


Tenía en mente un emprendimiento que combinara un aspecto social y también un desafío intelectual y profesional.


Así nace Virtual Market, un negocio basado en tecnología que conectaba a los pequeños comercios de la esquina con sus proveedores de productos y servicios. Virtual Market ayudaba a los tenderos a administrar y controlar mejor sus tiendas, recibir incentivos y ofertas de sus proveedores y ofrecer servicios electrónicos a sus clientes y permitía al mismo tiempo a sus proveedores tener información transaccional del punto de venta, así como tener un vehículo directo de comunicación y activación de ventas con el tendero.


El contendió social estaba en ayudar a los tenderos a sobrevivir y crecer ante la agresiva proliferación de las tiendas de conveniencia y a las marcas crecer más eficientemente. ¡Todos ganan¡


Sin saberlo aún, estábamos digitalizando varios de los procesos comerciales existentes. Algo muy disruptivo, todavía hoy.


Y los desafíos empiezan.


Algo de extrema importancia en un emprendimiento: Elegir a los socios adecuados¡¡¡, No a tus cuates, pero a los compañeros de batalla que complementan fortalezas y debilidades y hacen un equipo fuerte. Aterrizar la idea, muy desdibujada al principio, en un plan de negocios viable y atractivo. Levantamiento de capital. Tal vez he presentado a 500 inversionistas¡¡¡ y no exagero. Encontrar un gran equipo con muy poca lana. Aquí el propósito de impacto social y el enorme desafío intelectual y profesional ayudo mucho a atraer a personas muy talentosas, con inquietudes humanas e intelectuales similares.


¡Bienvenida realidad!

Resulta que nada de lo planeado ocurre como pensabas que iba a ocurrir.

Lo único cierto en un emprendimiento es que los gastos son mayores y llegan antes y los ingresos son menores y llegan más tarde.


El mundo emprendedor es fascinante. Es una aventura constante, una montaña rusa con emociones muy fuertes e intensas. Todos los días descubres y aprendes algo nuevo, especialmente si tu emprendimiento consiste en crear algo que no existe y en desafiar la forma en que se hacen las cosas.


Muchas personas me cuestionaron la factibilidad de convencer a estos pequeños comerciantes a usar tecnología.Mi primer cliente, Don Macario, una persona de 70 nos dejó ver rápidamente que sí era viable. Don Macario que crió a 3 hijos y, con mucho esfuerzo, logro que los tres acabaran su carrera estaba feliz con Virtual Market, porque por fin podría tener tiempo para dedicar con su mujer, sabiendo que el negocio podría seguir sin su presencia permanente.


No me cuestionaron tanto la factibilidad de convencer a las compañías proveedoras del tendero, porque se suponía que tienen enorme apetito innovador y de transformación, sin embargo, resultó incluso más complejo. La presión del día a día, de dar resultados en corto plazo, el cambio de procesos y la inercia misma de las formas tradicionales de hacer las cosas hace que para estas grandes compañías no les resulte fácil transformarse digitalmente.


Esa montaña rusa del emprendimiento, de prueba y error, puede ser grata y también extremadamente desgastante, estresante y angustiante. No todas las personas están preparadas para ello. Ver que las ventas no llegan como esperabas, porque los tiempos de los clientes van a su ritmo, porque el apetito de las compañías por innovar no siempre es real. Ver como los cambios de hábitos y adopción de tenderos no es tan fácil como pensabas. Ver como la gasolina va acabándose y, mientras convences a unos y a otros tienes que seguir levantando capital y al mismo tiempo atraer y mantener enfocado y enganchado a un equipo de personas talentosas.


Muchas personas, incluyendo las que te quieren, dudan de ti, incluso te recomiendan dedicarte a “algo normal, como todo el mundo”.


Escucha a todos, pero decide tú. Sólo tú. Tu corazón y tú.


Ahí aparece la resiliencia, la tenacidad, la perseverancia, la capacidad de pivotear e ir evolucionando el modelo de negocio.


Nosotros tuvimos que reinventar por completo el modelo de negocio.

Como les contaba empezamos con un modelo que ahora, a toro pasado, llamamos con cariño modelo “Madre Teresa de Calcuta” en el que, para asegurar adopción del tendero invertíamos en prácticamente todo. Afiliación un a uno, capacitación cara a cara, hardware, software, conectividad, soporte técnico físico y virtual etc etc etc.


El modelo genero niveles altísimos de adopción, sin embargo, era muy difícil de replicar a una escala masiva. A Nuestros clientes, las compañías de productos de consumo, (refresqueras, cerveceras, abarroteras, etc) les encantaba nuestro producto, pero necesitaban una red enorme para que realmente pudieran extraer todo el valor. Digamos que una buena noticia se convertía en una mala noticia. Es decir que un cliente me diera que quería una red de 50,000 puntos de venta implicaba inversiones y complejidad enormes.


Nuestros accionistas nos desafiaron a encontrar otro modelo de negocio que fuera mucho más replicable y escalable. En más de una ocasión estuvimos cerca de no sobrevivir. Pero, después de llorar no más de 10 minutos porque no hay tiempo que perder, hicimos la chamba y nos transformamos.


Hoy estamos operando un modelo digital, basado en una app que vive en los teléfonos celulares de los tenderos y funciona como una terminal punto de venta móvil.

Creamos productos enfocados a las necesidades de los fabricantes y de los tenderos que impactan resultados en el corto plazo.


Para los Fabricantes

1. Visibilidad

2. Comunicación directa con el tendero

3. Activación directa de ventas


Para los tenderos

1. Administración y control de su negocio

2. + Ventas con servicios electrónicos e incentivos de las marcas por crecer

Encontramos nuevos modelos de afiliación y adopción ahora digitalmente

En busca de mayor adopción Cambiamos nuestra app, la humanizamos para acercarnos más a los tenderos.


Nos reinventamos por completo.

Y nunca acaba, nunca.

La energía que requieres como emprendedor es infinita.


Por eso después de ya varios años he re-aprendido, personal y profesionalmente, que es RESILENCIA. Hoy pienso distinto. Pienso que no se trata de ser más fuerte, de aguantar, sacrificar. Hoy he evolucionado y pienso que la resiliencia es la capacidad de absorber la adversidad y transformarla en algo grato. Por raro que suene, es transformar esa adversidad en una grata experiencia para aprender, para crecer, para saber cómo resolver más y más cosas. Una forma de encontrar nuevos límites, de descubrir que eras capaz de eso y de mucho más, solo que estabas acomodado en tu zona de confort.


El ser humano ha sido “creado para crear”. En la medida en que crea más es más pleno y más feliz. Pues bien, para mi hoy, la resiliencia es la capacidad que desarrollas para disfrutar la adversidad y crecer.


Vamos muy rápido por la vida. Pensamos más en el destino que en el trayecto y el destino nunca llega. El que, si llega, y se va, es el trayecto. En el mundo emprendedor el destino final seguro será distinto al que planeaste en los inicios.


Si eres capaz de observar el trayecto, que son las oportunidades de pivotear y ajustar, eres resiliente.


Y tú, eres resiliente o prefieres la zona de confort.









Andrés Cuevas, CEO

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